Un pipeline de CI/CD no tiene que ser complejo para ser real: build, test y deploy automáticos en cada push a main, y previews por rama cuando el proyecto lo amerita.
En GitHub Actions el workflow construye la imagen Docker, corre las pruebas (Vitest o Jest según el proyecto) y solo si todo pasa dispara el deploy en Railway. Las ramas siguen un flujo organizado: feature → develop → main, con PRs revisados antes de mezclar.
El rollback es la parte que casi nadie prepara: en Railway basta con redeployar la imagen anterior, así que el pipeline etiqueta cada build con el SHA del commit. Volver a la versión estable toma menos de un minuto.
Con esto, cada cambio llega a producción por el mismo camino probado, y ningún deploy depende de pasos manuales.